Carlos Dada: “los paramilitares, con la Policía (nicaragüense), han provocado más de 300 muertes”

A tres meses del origen de la crisis nicaragüense, encendida por una reforma al régimen de pensiones propuesta por el gobierno de Daniel Ortega, la situación ha derivado en protestas, represión y muertes. La comunidad internacional, a través de sus organismos en Derechos Humanos, y la prensa global han condenado los hechos.

Precisamente, el fundador y periodista del periódico digital El Faro, Carlos Dada, regresó recientemente de su cobertura en Nicaragua y confirmó que “los paramilitares, operando con la Policía, ya de manera abierta, han provocado más de 300 muertes”, así lo aseguró en el programa FOCOS que se transmite los domingos a las 8:00 de la noche y miércoles a las 6:00 de la tarde por Canal 33.

Después de un informe detallado de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) de la OEA, que calificó la situación como “alarmante”, el Consejo Permanente de este organismo, dictaminó, entre muchas recomendaciones al régimen de Daniel Ortega, que garantice una solución democrática al conflicto, con el voto de 21 naciones. 

La CIDH reportó que la mayor parte de asesinatos, a consecuencia de estas protestas, ha sido cometida por paramilitares, coordinados por el régimen.

“Así es y los ves desfilar en camionetas. En Nicaragua, cuando ves un Hilux, que es la marca que utilizan, entonces todo el mundo habla de las Hilux, que viene cargadas de gente con capuchas y armas largas, pues ya se sabe que van hacer algún operativo. En Managua, el último de gran envergadura fue el ataque contra la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua, donde estaba atrincherados unos 200 estudiantes”, dijo Dada.

Dada recordó que en el camino no solo hay muertos, sino también capturados de manera arbitraria que no son sometidos a un debido proceso; se habla de torturas que también ha documentado la CIDH y todas las organizaciones de derechos humanos, casi 2.000 heridos y otros tantos desaparecidos.

Los grupos de resistencia están formados por estudiantes, que han tenido, sobre todo, una reacción espontánea, poco organizada; mientras que los campesinos provienen de zonas que estaban en peligro de ser expropiadas por el proyecto del canal interoceánico y la iglesia, que según Dada, experimentó una especie de “metamorfosis”, pues de llamar a los obispos a apoyar la mesa de diálogo, Ortega los definió como “golpistas”, recientemente. La resolución de la OEA también rechazó ese ataque y defendió a los clérigos.

Por su parte, la Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos denunció la semana pasada que la nueva Ley Antilavado, aprobada por el Parlamento de Nicaragua, pueda usarse para criminalizar la protesta pacífica.