Marcos Rodríguez: “no me corresponde a mí auditar los fondos de Casa Presidencial ni mucho menos la partida de gastos reservados”

De acuerdo con el secretario de Participación Ciudadana, Transparencia y Anticorrupción, Marcos Rodríguez, desde su cargo no le corresponde auditar los fondos de Casa Presidencial ni mucho menos la partida de gastos reservados de la Presidencia, sino que le corresponde a la Corte de Cuentas y a la Fiscalía General de la República (FGR).

Esto en respuesta al caso de corrupción que la Fiscalía General investiga entorno a la Presidencia de Mauricio Funes (2009-2014), en el que se señala un desvío por 351 millones de dólares para gastos personales suntuosos. Así lo expresó Rodríguez este domingo en el programa FOCOS, que se transmite todos los domingos a las 7:30 de la noche y miércoles a las 6:00 de la tarde por Canal 33.

“Yo sabía y sé que hay una partida de gastos reservados y quiero aclarar que esa partida existe desde el 92 o 93 y que anteriormente se llamaba partida secreta, pero que la única llamada así es la que existía antes del año 92 y ha pasado por todos los gobiernos y es la partida 54315 del presupuesto e indudablemente sabía que había una partida de gastos discrecionales del Presidente de la República, como existe en todos los países”, dijo Rodríguez al respecto si conocía o no de los movimientos irregulares señalados por el Ministerio Público en la gestión de Funes, gabinete en el que él fungía como subsecretario de Transparencia y Anticorrupción.

Rodríguez recordó cuáles son sus atribuciones, según el reglamento interno de Casa Presidencial, donde, sobre todo, su actuación se circunscribe a la prevención de actos de corrupción. 

“Aparentemente, vamos a ver cuál es el alcance, los mecanismos de control que tiene previsto el Estado (Corte de Cuentas y Fiscalía) han fallado en determinados aspectos”, indicó el funcionario, quien también reconoció que las competencias de control de la Subsecretaría de Transparencia que dirigió en la era de Funes eran limitadas para un control del manejo de los fondos de la Tesorería de Casa Presidencial.

Un informe de la misma Secretaría de Transparencia refleja que los fondos de la partida de gastos reservados de la gestión presidencial de Mauricio Funes representó aproximadamente el 50% de todo el presupuesto de Casa Presidencial, durante su quinquenio.

Al respecto, Rodríguez recordó que el año pasado se presentó una lista completa de las transferencias desde Armando Calderón Sol (1994-1999) a la fecha, lamentablemente de Alfredo Cristiani (1989-1994) no se conoce, y se está buscando los papeles, se los han pedido a Hacienda, a lo que reiteró que sí, aparentemente, se ha encontrado indicios de corrupción en algunas gestiones presidenciales, también se revise las otras.

El secretario reconoció que alertó a Hato Hasbún (fallecido), quien fungía como secretario de Asuntos Estratégicos en el período de Funes, al respecto de Miguel Menéndez, presidente del CIFCO en el gabinete de Funes y hoy procesado y detenido por el caso del saqueo que la Fiscalía señala al ex presidente Funes.

“Fue con respecto al caso Mecafé (Miguel Menéndez) y me acerqué y le dije (a Hasbún), mirá aquí hay que minimizar que estas cosas existan y Hato con toda su sabiduría me dijo: Sí, tenés razón, para eso estás tú, pero, al mismo tiempo, tenés que entender que no podés estar atrás del escritorio de cada funcionario, cada persona debe responder por sus propias responsabilidades”, manifestó Marcos Rodríguez, quien resaltó al actual presidente Salvador Sánchez Cerén como una persona más tranquila y austera, pues, inclusive, solo lleva una partida de gastos reservados, a la fecha, de un poco más de 101 millones de dólares.

“En realidad a mí me pesa en el alma que estas cosas haya que abordarlas, pero yo estaba claro que estas cosas iban a ir pasando y Hato me dijo: Marquitos, por favor, no te asustes, así va a ser, tú no puedes controlar todo el Ejecutivo”, admitió, pero aclaró que no está pidiendo menos, sino que está pidiendo más, al respecto de la investigación y que esta se extienda y que entiende es un “trago amargo”, pero es un antesala que vaya cerrando las ventanas de la corrupción.